¿Qué es y para qué sirve la calefacción radiante?

calefacción radiante

La calefacción radiante es aquella que usa la radiación como forma de transmitir el calor. Generalmente los sistemas de climatización radiante se valen del agua para emitir calor, aunque también existen en modalidad eléctrica.

Estos sistemas son la principal alternativa a la calefacción convencional, ya que no necesitan calentar el agua a una temperatura tan alta (basta con unos 45-50ºC). Esto hace que destaque por su eficiencia energética.

Las principales ventajas que caracterizan a este tipo de calefacción son las siguientes:

  • Altamente eficiente.
  • Buena integración con otros equipos.
  • Instalaciones más ocultas, mejorando la estética.
  • Reducción de polvo al no mover flujos de aire.
  • Amortización en breve periodo de tiempo.
  • Bajo coste de mantenimiento.

Este tipo de calefacción es muy común en los países con climas muy fríos y en España su uso está en auge.

Lo más común es usar este tipo de calefacción mediante el suelo radiante, aunque también puede usarse en techos radiantes o paredes o muros radiantes.

El suelo radiante consiste en un sistema de tubos de plástico ubicados en el suelo por los que generalmente circula agua caliente. Este agua hace que la temperatura del suelo aumente y se produzca el calor que buscamos.

En KOOLNOVA tenemos disponible el módulo de suelo radiante 100-MSR000, que se usa tanto para hogares como para oficinas u otros espacios.

10 medidas de ahorro energético

Ahorro energético

A todos nos gustaría ahorrar lo máximo posible cuando nos referimos al gasto de energía o de combustible. Nos parecerá algo difícil, pero basta con cambiar algunos hábitos que se encuentran en nuestro día a día.

En casa:

  • Utilizar luces de bajo consumo: Sobre todo en zonas donde las luces están mucho tiempo encendidas.
  • Asegurarse de que el aislamiento de la casa es el adecuado: Si no tenemos un buen aislamiento, la energía se escapa por las ventanas y por las puertas. Un aislamiento adecuado puede producir un ahorro energético de hasta el 30%.
  • Descongelar el congelador periódicamente: Cuando las paredes de tu congelador se llenan de escarcha, el motor necesita trabajar más y puede llegar a consumir hasta un 20% más de energía.
  • Apagar las luces al salir de las habitaciones: Suena a tontería, pero se estima que en el gasto de iluminación de una casa esto representa el 20% de la energía consumida.
  • Comprar electrodomésticos con buena calificación energética: Siempre hay que elegir electrodomésticos que nos ayuden a ahorrar con el paso del tiempo. La calificación más baja es la D; la más alta la A+++.
  • Apagar el ordenador mientras no se esté usando: Aunque dejemos el ordenador “hibernando” o “suspendido”, también está consumiendo energía. Si no vas a darle uso en un periodo de tiempo, lo mejor que puedes hacer es apagarlo. Tu factura de la luz te lo agradecerá.

En el coche:

  • Apaga el motor cuando te encuentres parado: Si te encuentras en una retención, por ejemplo, y vas a estar parado más de 1 minuto aproximadamente, lo mejor que puedes hacer para ahorrar en el consumo de tu coche es apagar el motor.
  • No des frenazos ni acelerones: Conduciendo a una velocidad estable conseguirás ahorrar hasta un 15% aproximadamente de combustible.
  • No enciendas el climatizador a menos que sea necesario: Mientras está funcionando tu coche estará consumiendo un 25% más de lo normal. En cambio, ir con las ventanillas abiertas solo consume un 5% más.
  • Coge el coche solo si es necesario: Lo que nosotros te recomendamos es que uses el transporte público para largas distancias y para cortas distancias que vayas andando o en bicicleta. Evita coger el coche siempre que puedas.